Presentación
"Todo hombre es sincero a solas, cuando aparece una segunda persona empieza la hipocresía" decía Ralf Waldo Emerson. Por esa razón no me presento, a fin de cuentas, ¿qué le importa a usted cómo me llamo, mis aficiones o mis filias? No se moleste, simplemente le aviso de mis intenciones: hablar de lo que quiera, cuando quiera y en la medida que quiera.
Solamente le comunicaré que soy licenciado en periodismo y que me gano la vida con ello, de modo que considerése afortunado por disfrutar gratis de lo que a otros les cuesta dinero. Ya lo decía Álvaro de la iglesia, "la modestia es la virtud de quienes no tienen otra".
No obstante, como profesional, a uno le llena de satisfacción ver que su trabajo es apreciado por otros. Por esa razón, si añade algún comentario a mis textos habrá saldado su particular deuda conmigo. Piense que su contestación es como en esa moneda de 20 céntimos que alguna vez haya echado en una iglesia, sea creyente o no, para encender una vela en honor de un santo.
Matiz: No se deje llevar por la primera imprensión. No soy un egocéntrico que se compara con los santos. Más bien soy como los párrocos: me gano la vida con algo intangible y en muchas ocasiones no me creo lo que predico.
Y en segundo lugar, le estoy tratando de usted, algo que no suelo hacer habitualmente. Símplemente le pido que valore este gesto como una declaración de intenciones del respeto que siempre le profeso a mis lectores. Gracias.
